Sentir a los animales

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La empatía está en la base de la comunicación, y gracias a ella podemos comprender mejor a otras personas y a los animales.

Normalmente entendemos por empatía ponernos en el lugar del otro, pero no deja de ser un hecho subjetivo porque lo hacemos a través de nuestras propias experiencias.

Cuando las emociones de otra persona nos resultan familiares, sentimos afinidad, pero realmente la empatía es sentir las emociones del otro tal y como las siente.

Por ejemplo, una misma situación como tener dificultad para aparcar el coche, a mí me puede crear frustración y a otra persona ansiedad y malestar. Si quiero empatizar de verdad, tengo que retirar el filtro de mis propias emociones y abrirme a lo que esa persona siente.

Algunas personas la sienten a nivel cognitivo, es decir, entienden mentalmente lo que expresa el otro pero no conectan con sus emociones. La empatía emocional es la que más se suele bloquear, pero hay personas que también tienen la empatía cognitiva bloqueada y la comunicación con ellas se vuelve muy difícil o imposible.

La Comunicación nos da la oportunidad de sentir la emoción del animal tal y como la siente.

Empezamos haciendo un chequeo físico y emocional nuestro, y durante la comunicación nos llegan emociones o sensaciones que no son nuestras y que no sentíamos durante el chequeo. Aunque sea una emoción que yo también tengo en ese momento, en el chequeo he podido sentirla desde mí y puedo distinguir que la del animal es ligeramente distinta.


RANGO DE EMOCIONES

No nos enseñan a gestionar nuestras emociones y a entender qué nos pasa, sino que más bien nos enseñan a bloquearlas, y además, solemos movernos en un rango muy básico de emociones: estoy bien, mal, cansada, enfadada, triste, contenta y poco más.

Los animales tienen un rango más amplio. Yo a veces siento emociones en las consultas para las que no tengo una única palabra. Tengo que buscar dentro de mí para tratar de desglosarlo y describirlo. Y en muchas ocasiones no termino de definir qué es, pero sí sé que es, por ejemplo, una mezcla de angustia con un poquito de tristeza y desesperación, y con una pizca de frustración.

No sabemos manejar el espectro tan amplio de emociones y matices que hay, pero podemos aprender y, cuanto mejor distinguimos las emociones dentro de nosotros, más fácil nos resulta ver las emociones en nuestros animales y ayudarles.

Por eso digo que la Comunicación es terapéutica a nivel bidireccional, es decir, que cuando hago comunicación se abren dentro de mí unos recursos que tengo de forma natural pero que se cerraron por mi sistema de creencias, miedos o cualquier otra razón.

LA EMPATÍA NOS ABRE AL MUNDO

Cuando decides abrirte a sentir al otro sin miedo y conectar, te vuelves mucho más receptivo al mundo y desarrollas una capacidad muy intuitiva de poder leer al de enfrente. Empiezas a gestionar más las emociones desde la cabeza y no desde el corazón.

A lo largo de los años he trabajado con muchísimas personas, y he visto que algunos tienen la capacidad de sentir y hacen cosas para mejorar esa capacidad, y otros tienen una gran negación a la empatía, que en el fondo no es más que miedo.

La negación de la empatía es una forma de protección.

El momento en el que nos quitamos el miedo a sentir al otro, aparecen grandes regalos como la escucha, la empatía, la sensibilidad, y también la posibilidad de una comunicación limpia.

Los niños nacen con cierto nivel de empatía y siempre están midiendo al de enfrente. ¿Has visto alguna vez cuando un niño pequeñito empieza a llorar y entonces otro llora también? Lo hace porque siente las emociones del que empezó a llorar, pero eso lo vamos bloqueando con el tiempo porque en nuestro mundo adulto no tiene cabida.

Para ser empáticos con los animales, tenemos que serlo con nosotros y entre nosotros.

Y por eso la empatía es un punto clave del entrenamiento que hacemos en las formaciones de Comunicación, porque si nos da miedo sentir nuestras propias emociones, se nos puede hacer difícil sentir las de los animales. Y es muy terapéutico porque todas las emociones que trabajamos fuera las trabajamos también dentro de nosotros. Es decir, que si trabajo la frustración, el miedo o la tristeza de un animal, estoy trabajando también los míos.

NI BUENAS NI MALAS

Si te bloqueas a la hora de sentir a los animales, piensa que no hay ningún peligro en sentir. El problema es -como leí una vez- que “si pones una barrera para la tristeza, la pones también para la felicidad”.

No hay emociones malas ni buenas. Hay un abanico de emociones y, a través de ellas, infinidad de posibilidades para mejorar y crecer. Pero, si nos cerramos a sentir lo incómodo, también nos cerraremos a sentir lo reconfortante, lo bonito y lo maravilloso. Nos iremos desconectando de la empatía hacia nosotros mismos y empezaremos a ser muy críticos y a juzgarnos duramente.

El miedo a sentir en la Comunicación se puede trabajar porque está ligado a tu propio sistema de creencias. Cuando lo liberas, das un salto enorme en la Comunicación y en tu relación contigo también.

Siempre estamos a tiempo de aprender y cambiar, y tenemos muchas herramientas a nuestro alcance para ayudarnos. A mí personalmente me ayuda mucho a distinguir y gestionar mis emociones escribir sobre una situación que he vivido y la emoción que me ha producido.

 

– Clara Martín, Comunicadora animal, terapeuta y formadora.

 

 

En el vídeo sobre La empatía con los animales ahondamos en este tema y contesto preguntas en directo.

Pincha encima de la imagen para ir al vídeo.

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